Boris Berenzon Gorn
La trayectoria de Leonel Durán Solís representa una de las expresiones más sólidas del pensamiento antropológico mexicano de los siglos XX y XXI. Su obra, que combina investigación, gestión institucional, docencia y reflexión crítica, no solo ha enriquecido el estudio de las culturas originarias de México, sino que también ha aportado una mirada transformadora sobre el papel del antropólogo en la sociedad.
Esta biografía intelectual busca explorar las ideas, prácticas y convicciones que han guiado la vida profesional de Durán, y que lo han convertido en una figura central en la defensa del patrimonio cultural, la memoria histórica y los derechos de los pueblos indígenas y afrodescendientes de nuestro país.
Formación académica, del derecho a la antropología crítica
Inició sus estudios universitarios en la carrera de Derecho, pero pronto supo que esta disciplina no respondía a su inquietud fundamental: comprender las realidades culturales, sociales y políticas de los pueblos originarios. Fue así como ingresó a la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), en la década de 1950, institución que se convertiría en el eje de su vida intelectual. Allí se formó como etnólogo bajo la guía de grandes figuras como Paul Kirchhoff, Pedro Armillas y Pedro Bosch Gimpera.
La ENAH no solo le proporcionó una formación teórica rigurosa, sino que también lo introdujo en una tradición crítica y comprometida con los procesos históricos de los pueblos indígenas. Durán Solís complementó esta formación con estudios doctorales en París, con los cuales incorporó herramientas metodológicas innovadoras que enriquecieron su enfoque, sin abandonar la perspectiva latinoamericana que siempre ha caracterizado su pensamiento.
Antropología en acción: trabajo de campo y compromiso social
Para Durán Solís, la antropología no puede ser concebida como una disciplina encerrada en aulas o archivos. Desde sus primeros años como investigador, el trabajo de campo fue el eje central de su metodología. Recorrió distintas regiones del país con el propósito de escuchar directamente a las comunidades, comprender sus realidades cotidianas, sus sistemas simbólicos, conflictos y demandas. En este ejercicio constante de inmersión y diálogo, encontró no solo temas de estudio, sino sujetos históricos activos, cuyas voces reclamaban un lugar en la construcción de la historia nacional.
Su producción académica ha estado siempre orientada por una vocación de justicia social. En proyectos como Santiago Sierra Méndez, crónica de un personaje olvidado, o libros como El ideario político de Lázaro Cárdenas (1972), ha recuperado figuras y procesos silenciados por la historiografía oficial, evidenciando que detrás de cada omisión hay también una disputa política por la memoria y el reconocimiento.
El INAH y la defensa institucional del patrimonio cultural
Una parte esencial de la biografía intelectual de Durán Solís es su relación con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), donde ha trabajado por décadas y al que considera no solo una dependencia gubernamental, sino un bastión en la defensa del patrimonio de México, una herencia viva del proyecto cardenista cuyos principales objetivos son: la protección de los sitios arqueológicos, la conservación de la memoria nacional y la formación de nuevas generaciones de investigadores.
Durán Solís ha insistido en la necesidad de que el INAH recupere la autonomía y el poder de decisión que tuvo en otros momentos históricos. Para él, proteger al INAH es proteger la capacidad del Estado mexicano de cuidar su herencia cultural y sostener un diálogo profundo con su pasado.
Los museos como espacios de reflexión cultural
Durante más de una década, de 2001 a 2012, Durán dirigió el Museo Nacional de las Culturas del Mundo (MNCM), al cual transformó en un espacio dinámico de reflexión, educación y encuentro intercultural. Su visión de los museos, como ha probado desde entonces, rompe con la idea tradicional de lo que estos ‘deben ser’, toda vez que los concibe espacios activos de construcción simbólica. Un museo, plantea, no debe limitarse a mostrar objetos, sino a generar discursos, conectar historias y provocar preguntas.
Bajo su dirección, el MNCM fortaleció sus programas educativos, amplió su oferta museográfica y promovió exposiciones que permitieron al público comprender la diversidad cultural como un valor esencial. Su enfoque democratizador y pedagógico convirtió a dicho recinto, ubicado en el Centro Histórico de la Ciudad de México, en un referente nacional e internacional, particularmente en lo que respecta a la inclusión de comunidades históricamente excluidas de las narrativas museales.
Pedagogía y formación de nuevas generaciones
La docencia ha sido otro pilar en la trayectoria de Durán Solís. A lo largo de su vida, ha formado a numerosas generaciones de antropólogos, etnólogos e investigadores en la ENAH y otras instituciones. Su propuesta educativa no se limita a la transmisión de contenidos, sino que busca despertar una conciencia crítica y ética en los estudiantes. Para él, enseñar antropología es enseñar a pensar, con y desde las comunidades, en torno a las estructuras de poder, con la finalidad de comprenderlas y desafiarlas desde el conocimiento.
En su pensamiento, el aula es también un espacio de resistencia, toda vez que permite promover una visión integral de la antropología, dentro de la cual el método, la teoría, la política y la ética se entrelazan en un compromiso concreto con los pueblos que han sido sistemáticamente marginados.
La obra y pensamiento de Leonel Durán Solís pueden sintetizarse en un ideario coherente y profundamente comprometido con la realidad mexicana. Algunos de sus principios fundamentales son:
- La antropología como instrumento de justicia social, una disciplina que no estudia a los pueblos desde arriba, sino que colabora en sus luchas por reconocimiento y dignidad.
- El trabajo de campo como metodología irrenunciable: la realidad se comprende en el contacto directo, en la escucha activa, en la convivencia respetuosa.
- El patrimonio como bien vivo: los museos, archivos y objetos no son reliquias muertas, sino medios para entender la historia desde las voces que la han vivido.
- La memoria histórica como acto político: rescatar las historias olvidadas no es un gesto romántico, sino una forma de construir un país más justo.
- La educación como motor del cambio: formar investigadores conscientes de su contexto y comprometidos con la transformación de la realidad es un deber de toda institución académica.
Premio Nacional Carlos Montemayor
En 2023, Durán Solís recibió el Premio Nacional Carlos Montemayor, reconocimiento que sintetiza el valor de su contribución a la antropología, la cultura y el pensamiento crítico en México. Lejos de buscar prestigio personal, este galardón es reflejo de una vida dedicada al conocimiento, a la defensa del patrimonio y a la dignificación de los pueblos indígenas y afrodescendientes.
Su legado no solo está en sus libros, investigaciones o proyectos museográficos, sino en la huella que ha dejado en quienes lo han escuchado, leído o acompañado en el trabajo de campo. Es, en suma, un referente indispensable para pensar la antropología como una ciencia al servicio del pueblo.
La biografía intelectual de Leonel Durán Solís muestra que el conocimiento, cuando se ejerce con ética y compromiso, puede ser una fuerza transformadora. Su vida ha sido un ejemplo de coherencia entre pensamiento y acción, entre teoría y praxis, entre institución y comunidad. En tiempos donde el conocimiento académico corre el riesgo de volverse estéril o elitista, la trayectoria de Leonel Durán nos recuerda que pensar el país también es una forma de cuidarlo, honrarlo y transformarlo.
Sin lugar a dudas, continuará siendo una presencia activa y fundamental en el panorama antropológico contemporáneo. Su trabajo dentro del INAH continúa con el mismo rigor y compromiso que lo caracterizó desde sus inicios.
Actualmente, se desempeña como Investigador Titular "C" en la Dirección de Estudios Históricos del INAH, donde lidera líneas de investigación que abordan, con mirada crítica, la historia de la antropología en México, así como la recuperación de personajes y narrativas que han quedado al margen del relato oficial.
Con más de cuatro décadas dedicadas al estudio, la docencia y la difusión del conocimiento, Durán Solís se ha consolidado como una figura esencial en la reflexión sobre la memoria, las crónicas y el papel social de la cultura. Ha impulsado iniciativas como el proyecto “Fundadores de la antropología mexicana” y ha coordinado espacios de discusión académica que buscan rescatar y reinterpretar voces olvidadas desde una perspectiva plural y crítica.
En el marco de la reciente 36 Feria Internacional del Libro de Antropología e Historia (FILAH), fue homenajeado por sus 40 años de servicio en el INAH, reafirmando su lugar como uno de los pilares de la antropología en México.
Ideario de Leonel Durán Solís: Reflexiones sobre la Antropología, la Cultura y la Justicia Social
El pensamiento de Leonel Durán Solís se caracteriza por una profunda reflexión crítica sobre las dinámicas sociales y culturales de México, particularmente en lo que respecta a las comunidades indígenas y afrodescendientes. A lo largo de su vida, Durán Solís ha defendido una visión de la antropología como una herramienta de transformación social y de reconocimiento de las culturas originarias, abogando por una interpretación inclusiva y justa de la historia y la identidad de México. A continuación, se presentan algunos de los principios fundamentales que componen su ideario intelectual:
1. La antropología como herramienta de justicia social
La antropología debe ser crítica, comprometida y transformadora. Debe servir a las causas sociales y estar al servicio de la justicia. Durán Solís entiende la antropología no solo como una disciplina académica, sino como un medio para amplificar las voces de aquellos sectores históricamente excluidos. Estudiar las culturas no basta; hay que acompañarlas en la defensa de sus derechos y en la conquista de su dignidad.
2. El trabajo de campo como método de conocimiento
El antropólogo debe estar presente en el lugar de estudio, debe observar, interactuar y, sobre todo, escuchar a las comunidades para entender sus necesidades y su visión del mundo. Para Durán Solís, el conocimiento auténtico se construye en el contacto directo: en la caminata compartida, en la conversación respetuosa, en la vivencia cotidiana con los pueblos que se investigan. Esta experiencia no es solo académica, sino también ética.
3. La defensa del patrimonio cultural y la diversidad
El patrimonio cultural debe ser tratado como un bien vivo, cuya preservación no solo depende de su conservación material, sino también de la difusión de sus significados y la inclusión de las voces de quienes lo han creado. Museos, archivos y objetos deben trascender su condición de vitrinas para convertirse en espacios de diálogo, donde el pasado se conecta con el presente a través de las historias vivas de quienes le dieron forma.
4. El reconocimiento de las comunidades indígenas y afrodescendientes
Estas comunidades deben ser reconocidas como actores históricos, con derechos plenos a la participación, la autodeterminación y el acceso a la justicia. Leonel Durán ha insistido en que no se trata de estudiar a estos pueblos como "otros", sino de integrarlos plenamente en el relato nacional como sujetos activos de su historia.
5. La antropología como disciplina política
La investigación no es neutra. La antropología, para Durán Solís, debe asumir un compromiso ético con los pueblos que estudia, especialmente frente a la desigualdad, la exclusión y la injusticia. El conocimiento, en este sentido, es una forma de resistencia.
6. La educación como pilar del cambio social
La formación de nuevos investigadores debe orientarse hacia el pensamiento crítico y la acción transformadora. Durán Solís cree que enseñar antropología es también enseñar a mirar el mundo con otros ojos: con empatía, con conciencia histórica y con responsabilidad social.
7. La reflexión crítica sobre la historia oficial
La historia no puede seguir contándose desde una sola voz. Es imprescindible recuperar las narrativas silenciadas por el relato dominante. El pensamiento de Durán insiste en construir una historia plural, diversa y profundamente humana, que restituya a los pueblos indígenas y afrodescendientes su lugar en la memoria colectiva.
8. El compromiso con la memoria histórica
Rescatar historias olvidadas es una forma de justicia. Durán Solís entiende la memoria como una herramienta para dignificar el pasado y proyectar un futuro más equitativo. Recordar es, también, una forma de resistir.
9. La colaboración interdisciplinaria
La antropología no puede trabajar sola. Su impacto se potencia cuando dialoga con la historia, la sociología, la pedagogía, la lingüística y otras disciplinas. Durán ha promovido constantemente este enfoque, convencido de que los problemas sociales requieren respuestas complejas y articuladas.
10. La antropología al servicio del pueblo
El conocimiento antropológico debe contribuir a mejorar las condiciones de vida de los pueblos. Este principio resume el corazón de su pensamiento: investigar para servir, conocer para transformar, enseñar para liberar.
Un pensamiento coherente y vivo
Leonel Durán Solís no ha construido su pensamiento desde la distancia ni desde la comodidad de un escritorio. Cada principio de su ideario ha sido vivido, debatido, enseñado y defendido en múltiples espacios: desde las aulas de la ENAH hasta los pasillos de los museos, desde las comunidades rurales hasta los foros académicos internacionales.
Su obra es una biografía intelectual profundamente coherente con su práctica como investigador, docente y defensor del patrimonio. En tiempos donde la cultura enfrenta amenazas desde múltiples frentes —la mercantilización, el despojo, la banalización—, la voz de Durán Solís nos recuerda que la antropología sigue siendo una herramienta poderosa para construir justicia, memoria, dignidad y futuro.