• Se retiraron capas de pintura vinílica, lo que permitió llegar a aquellos aplicados directamente sobre los sillares de cantera y usar la técnica novedosa
• El Centro INAH Oaxaca agradece la comprensión y colaboración de la población y locatarios durante el desarrollo de los trabajos
Los muros perimetrales y la barda atrial de la Basílica de Nuestra Señora de la Soledad, morada de la patrona de Oaxaca, vuelve a lucir el característico verde de su cantera tras 10 meses de trabajos para dignificar este espacio donde lo religioso y lo cívico se articulan, dado su acceso al Jardín Sócrates, en pleno Centro Histórico de la ciudad.
La representación del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en Oaxaca coordinó las tareas, las cuales implicaron la remoción de entre cinco y siete capas de pintas, en una superficie aproximada de 400 metros cuadrados, siendo el exterior que da a la avenida de la Independencia el más afectado por la vandalización.
Las residentes de esta obra, la restauradora Liliana Domínguez Guzmán y la arquitecta Lya Donají Jiménez Ortega, destacan que, por vez primera, se aplicó tecnología láser para atender este tipo de afectaciones en inmuebles con valor histórico del estado. El procedimiento permite el retiro controlado de los grafitis sin afectaciones directas al material pétreo.
El proyecto fue gestionado y supervisado por la especialista de la Sección de Conservación y Restauración del Centro INAH Oaxaca, Fanny Magaña Nieto, y la intervención estuvo a cargo de la empresa IG Restauración y Arquitectura SA de CV, la cual consideró y adoptó principios y criterios de restauración en cada etapa.
Liliana Domínguez y Donají Jiménez explican que, a lo largo de la barda perimetral donde se encuentran jardineras, el grosor de las capas de pintura vinílica —que se fueron sumando con el tiempo— impedía el tránsito de la humedad, lo que devino en la formación de sales y la paulatina degradación de la cantera.
El procedimiento constó de varios pasos: los dos primeros consistieron en la limpieza gruesa y la limpieza fina de las capas de pintura vinílica. Considerando las características químicas de las mismas se utilizaron disolventes para después retirarlas con bisturí, cepillos de cardas de plástico y equipos de vapor a presión.
“Esto permitió llegar a los grafitis aplicados directamente en los sillares de cantera e implementar un equipo láser con alcance de 100 vatios. Variamos la frecuencia, la potencia, el enfoque, el tipo de barrido y la distancia focal, porque hay factores a considerar, entre ellos, los colores a eliminar (morado, verde y azul son más difíciles de quitar) y zonas donde la cantera estaba más deteriorada”, detalla Liliana Domínguez.
Por último, se hizo un ribeteo en las piedras más deterioradas y se aplicó una capa de sacrificio, compuesta por cal y arena. Dicho mortero fue diseñado para ser resistente a la abrasión y, al mismo, retirarse y cambiarse fácilmente cuando sea necesario.
La Basílica de Nuestra Señora de la Soledad es uno de los templos más importantes de la capital oaxaqueña, no solo por su valor religioso, sino también por su significado histórico, arquitectónico y cultural.
La barda atrial, así llamada porque delimita el atrio —un gran espacio frente al templo donde antiguamente se impartía la catequesis al aire libre—, hoy sirve como un paso que conecta lo sagrado con la vida cotidiana.
En este sentido, el Centro INAH Oaxaca agradece la comprensión y colaboración de las y los vecinos, así como de los locatarios del Jardín Sócrates durante el desarrollo de los trabajos, cuya participación resultó fundamental para facilitar las labores de conservación en el espacio público. Asimismo, se reconoce la gestión institucional que hizo posible la implementación del proyecto, orientado a la protección y salvaguardia del patrimonio cultural en la entidad.
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