• En el sitio hay pinturas rupestres sobrepuestas cuya antigüedad va del año 300 antes de nuestra era al siglo XIX
• Tenían riesgos por deterioro natural y vandalismo, fueron atendidas de manera integral para su preservación a largo plazo
Durante el primer semestre de 2026, la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, a través del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), culminó una de las intervenciones más importantes en Chihuahua para la preservación del patrimonio gráfico-rupestre, con la terminación del Proyecto de Conservación del Sitio Rupestre Cueva de las Monas.
La secretaria de Cultura del Gobierno de México, Claudia Curiel de Icaza, señaló que “en la Cueva de las Monas converge la memoria de distintos pueblos y épocas. Su atención integral muestra que el patrimonio no solo se recupera: se investiga, protege y gestiona con visión de futuro para asegurar su permanencia”.
Ubicada en la ladera de un cerro, es la caverna más grande de un conjunto enclavado en el extremo noreste de la sierra de Majalca, a 59 km al norte de la ciudad de Chihuahua. En sus paredes están plasmadas pinturas sobrepuestas de gran calidad en el trazo y riqueza iconográfica, las cuales remiten a un origen prehispánico y también a la influencia ejercida por los misioneros españoles en los siglos XVII y XVIII, por lo que representan un patrimonio de gran valor en el estado.
El arqueólogo del Centro INAH Chihuahua, Enrique Chacón Soria, ha identificado, al menos, tres etapas pictóricas: la primera data del Arcaico Tardío-Transicional, aproximadamente hacia el año 300 antes de nuestra era, cuando el sitio debió ser utilizado como campamento por grupos indígenas de la tradición cazadores-recolectores-pescadores; la segunda, identificada como Tarahumara, alude a los periodos de precontacto y colonial (siglos XVII y XVIII), con motivos que describen la relación de los tarahumaras con el peyote y símbolos del catolicismo, y la tercera, hacia el siglo XIX, con algunas representaciones apaches.
La iniciativa de estudio y conservación de las manifestaciones se realizó de manera continua entre 2021 y 2026. Los trabajos permitieron atender de manera integral el sitio, el cual enfrentaba riesgos por deterioro natural, principalmente problemas de fragilidad en el soporte pétreo, derivados del intemperismo y el paso del tiempo.
La restauradora perito adscrita a la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural (CNCPC) del INAH, Sandra Cruz Flores, informó que las pinturas también tenían afectaciones por vandalismo de visitas no reguladas, pintas y grafitis con aerosol, carbón y lápiz, incluso, rayones incisos realizados con objetos punzocortantes, además de evidencia de líquidos que les fueron arrojados, por lo que se tuvo que hacerse una restauración detallada.
La también titular del Programa Nacional de Conservación del Patrimonio Gráfico-Rupestre abundó que uno de los resultados más relevantes fue la estabilización de áreas donde las pinturas presentaban alto riesgo de pérdida. Se lograron restaurar sectores afectados por grafitis y otras alteraciones provocadas por la acción humana, devolviéndoles legibilidad.
La especialista destacó que, si bien el proyecto concluye formalmente, sus resultados ahora son el punto de partida para la conservación a largo plazo de la Cueva de las Monas, “dado que el conocimiento generado, las intervenciones realizadas y la coordinación alcanzada, sientan las bases para que este patrimonio continúe protegido y pueda ser conocido por las generaciones futuras, bajo esquemas de manejo responsable”.
Actualmente, puntualizó, la Dirección de Operación de Sitios del INAH desarrolla una propuesta de infraestructura para proteger el sitio. “Más que hacer adecuaciones para recibir afluencia masiva, el objetivo es garantizar que este patrimonio permanezca protegido, sea estudiado y conocido. En tanto que aún no está oficialmente abierto al público, requiere de protección, pudiéndose considerar, más adelante, la posibilidad de implementar un sistema de visitas controladas”.
El proyecto también generó conocimiento más profundo a cerca de Cueva la de las Monas: “Durante cinco temporadas de trabajo, un equipo multidisciplinario realizó registros, estudios detallados, monitoreo del estado de conservación y documentación, mediante la aplicación de tecnologías e investigaciones que hoy permiten comprender mejor las características de las pinturas rupestres y los factores que propiciaron su deterioro”.
Finalmente, Cruz Flores advirtió que la conservación de este sitio representa un reto permanente debido a la fragilidad de las manifestaciones pictóricas. Por ello, su protección requiere de acciones especializadas y de una relación responsable con el patrimonio que involucre tanto a las instituciones como a la sociedad, evitando intervenciones, recorridos o actividades que puedan poner en riesgo su integridad”.
Enlace a fotografías: https://gofile.io/d/vpXpMCB4
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