• Podrían tener antigüedad de entre 600 a 1,200 años
• La investigación se realiza dentro del convenio de colaboración entre el Centro INAH Zacatecas y la empresa minera Fresnillo plc
La sierra de Valdecañas, en Zacatecas, es un espacio sagrado donde antiguos cazadores-recolectores realizaron ceremonias, con una visión del mundo que quedó plasmada en las paredes de los abrigos rocosos y los frentes de las laderas, sobre caminos intrincados y semisecos. Así lo ha constatado el descubrimiento de ocho sitios con pintura rupestre, con antigüedad estimada de entre 600 y 1,200 años.
La secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, destacó que “este hallazgo confirma que el patrimonio arqueológico de México sigue ofreciendo nuevas claves para comprender nuestra historia. También demuestra que la investigación científica, la protección del patrimonio y la colaboración responsable entre el INAH y otros actores pueden traducirse en conocimiento, conservación y beneficio público”.
Dichos espacios se encontraron dentro de un área de 5 kilómetros, distanciados por 600 metros a un kilómetro; algunos con paneles de hasta 20 metros, repletos de motivos en paredes y techos, principalmente geométricos, y otros más con ocho a diez motivos, en frentes ubicados en las laderas de cerros, separados por 300 metros. Además de un sitio al centro del arroyo: una galería ritual vinculada con ritos de fertilidad y cacería, con la cual ahora suman nueve sitios.
Pobladores del lugar habían advertido de la presencia de manifestaciones gráfico-rupestres en la sierra de Valdecañas, más allá del sitio Caña de Linares, donde se conservan más de 1,500 elementos pictográficos identificados en 17 paneles y ocho conjuntos aislados, donde el INAH hizo trabajos de prospección y conservación en 2024, en el marco del convenio de colaboración con la empresa minera Fresnillo plc, propietaria de terrenos en la región.
En 2026, el equipo de arqueología del Centro INAH Zacatecas, conformado por Paola Moulinie Córdova y Jorge Rafael Quiroz Martínez, liderado por Carlos Alberto Torreblanca Padilla, amplió dicho proyecto e hizo recorridos sistemáticos por el área.
Líneas rectas, en zigzag, entrecruzadas, ondulada y agrupadas; series de puntos, triángulos y círculos conforman los motivos geométricos; en una baja proporción, un estilo esquemático con algunas representaciones zoomorfas, y en menor cantidad, antropomorfas.
Predomina el color rojo, aplicado con la técnica del delineado y tinta plana. El patrón se repite en los nueve sitios rupestres hasta ahora localizados, mostrando una importante tradición con una prolongada ocupación prehispánica, explica el arqueólogo Torreblanca Padilla.
La pintura rupestre en Zacateca, dice, es de motivos diversos y su estudio, incipiente. A partir del proyecto de investigación Imágenes en rocas: manifestaciones rupestres en el estado de Zacatecas, iniciado en 2021, rastreó información en fuentes históricas, bibliografía y archivos, para tener un panorama de la región y empezar a definir algunos estilos.
Para el caso de Fresnillo, en la sierra de Valdecañas únicamente se había registrado el sitio de Cañada de Linares, cuyo estilo se distingue porque solo presenta motivos geométricos. Se tiene conocimiento de un segundo estilo, con algunas representaciones zoomorfas de animales, como cabras, y pocas humanas, en el sitio El Capulín (El Dominguejo), un abrigo rocoso repleto de pinturas, ubicado en la sierra de Chapultepec, dentro de la zona montañosa, a 2,900 metros sobre el nivel del mar.
“En nuestra hipótesis tenemos, por lo menos, dos estilos: Valdecañas y Dominguejo, pero la investigación apenas inicia y hay mucho que estudiar para confirmarlo”, dice al advertir que los hallazgos recientes apuntan a una tradición rupestre en la región que hoy ocupa el centro de Zacatecas, de grupos cuya filiación étnica aún se desconoce.
“Fuera de Cañada de Linares encontramos un tipo de asentamientos con habitacionales circulares. No sabemos si las pinturas están asociadas a los grupos que habitaron dichos asentamientos. Hay muchas preguntas por responder para comprender el pasado prehispánico de Fresnillo”, anota Torreblanca Padilla.
Actualmente, el INAH trabaja coordinadamente con la empresa Fresnillo plc para establecer medidas de protección y preservar este importante patrimonio arqueológico, como fue el caso del sitio Cañada de Linares. Lo primero será asignar un polígono de protección individual para cada sitio, a fin de evitar su deterioro, principalmente por la práctica de escalada, común en la zona.
“Hemos visto huellas de pisadas, alcayatas, y está en riesgo el patrimonio. Mientras los grupos escolares solo llegan al sitio de Cañada de Linares, los escaladores acceden a otros más”.
A casa sitio se ha dado un nombre tentativo, el cual obedece a la abreviatura de Cañada de Linares (CDL), seguida de un número consecutivo, del 1 al 8.
De 480 sitios arqueológicos, registrados hasta ahora en el estado, solamente 61 corresponden a sitios con manifestaciones gráfico-rupestres, y los estudios realizados básicamente han sido de registro e identificación, pero no existen de interpretación, siendo el proyecto Imágenes en rocas…, el primero.
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