• Altares, rezos, ofrendas y visitas al panteón para honrar a los pixanes (ánimas, en lengua maya), en las imágenes del fotógrafo Miguel González
• De entrada libre, permanecerá en el recinto quintanarroense hasta el 28 de febrero de 2027
El Janal Pixán, expresión maya que significa “comida de las ánimas” o “comida para los difuntos”, es una tradición profundamente arraigada en la península de Yucatán, mediante la cual las familias recuerdan y honran a sus seres queridos fallecidos. Esta celebración reúne prácticas familiares y comunitarias relacionadas con la memoria, la espiritualidad y los conocimientos transmitidos entre generaciones.
En el marco del Día de Muertos, la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, a través del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y del Museo Regional de la Costa Oriental (Mureco), presenta en Tulum la exposición fotográfica Janal Pixán, tradición que no muere en Quintana Roo, del fotógrafo Miguel González, cuya obra se ha enfocado a documentar el patrimonio cultural y natural del sureste mexicano.
La muestra es resultado de varios años de trabajo y convivencia del fotógrafo con comunidades mayas de Quintana Roo. Su mirada registra las actividades cotidianas, conocimientos tradicionales y expresiones culturales que forman parte de dicha celebración, con énfasis en las personas y los procesos que permiten su continuidad.
Por medio de 20 fotografías, Miguel González propone una narrativa visual que transcurre desde el amanecer hasta el anochecer. Esta secuencia responde a su propuesta artística de organizar las imágenes según los procesos que dan forma al Janal Pixán.
Las primeras imágenes trasladan al visitante a la milpa y al monte, espacios vinculados con el ciclo agrícola y los conocimientos tradicionales, donde se recolectan flores, frutos y otros elementos naturales destinados a las ofrendas. El recorrido permite reconocer la importancia del maíz, alimento fundamental en la cultura maya, y su presencia en las preparaciones culinarias de esta celebración.
Continúa con las actividades en los hogares, como la elaboración artesanal de velas, la preparación de alimentos y bebidas tradicionales, y la disposición de los altares familiares. En estas escenas, el fotógrafo documenta la participación de las familias y la transmisión de saberes que se mantienen vigentes en las comunidades.
Entre los elementos destacan jícaras, flores, copal, velas y los alimentos, cuya preparación y disposición forman parte de las prácticas rituales asociadas con la memoria de los difuntos. Más que mostrar los objetos de las ofrendas, las imágenes permiten conocer el trabajo y los conocimientos para su elaboración.
Conforme avanza el recorrido, se presentan los altares, los rezos, las ofrendas y las visitas al panteón para honrar a los pixanes (ánimas, en lengua maya). La secuencia culmina con escenas nocturnas, en las que la luz de las velas y los espacios dedicados a los difuntos adquieren protagonismo.
Así, la exposición invita a reconocer al Janal Pixán como una tradición que va más allá de colocar un altar, pues comprende actividades cotidianas, conocimientos culinarios, prácticas rituales, vínculos familiares y comunitarios, los cuales siguen transmitiéndose entre generaciones.
La veintena de fotografías, de formato vertical (60 x 90 centímetros), están impresas sobre trovicel y distribuidas en los pasillos y senderos del Mureco. Cada imagen tiene una cédula que explica las actividades y los elementos culturales representados.
Al finalizar el recorrido, el público encontrará un altar, elaborado por el personal del museo, inspirado en las ofrendas tradicionales del Janal Pixán. En él se representan, con materiales no comestibles, para protección de la fauna silvestre, alimentos y bebidas, como el balché, el relleno negro, el pozol, los panuchos, el tamal torteado, la calabaza en dulce, frutas regionales y el pibipollo, tamal de gran tamaño elaborado con masa de maíz y otros ingredientes, cocido en un horno bajo tierra.
La ofrenda se complementa con flores regionales, velas, copaleras, un arco de palma y una cruz verde, elemento presente en la religiosidad maya peninsular.
Con esta exposición, el Mureco contribuye a la difusión y valoración del patrimonio cultural inmaterial de Quintana Roo, al acercar al público a los conocimientos, las prácticas y los vínculos comunitarios que permiten la continuidad del Janal Pixán.
La exposición permanecerá hasta el 28 de febrero de 2027, en el Mureco, ubicado dentro del Parque del Jaguar, en Tulum, Quintana Roo. Horario: martes a domingo, de 9:00 a 17:00 horas; entrada libre.
Enlace a fotografías: https://gofile.io/d/unTuj4Yn
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