• Análisis cerámicos determinan una continuidad ocupacional desde el periodo Preclásico Tardío (400 a.C.-200 d.C.) al Posclásico Tardío (1200-1521 d.C.)
• Además de asentamientos teotihuacanos, toltecas y mexicas, se han identificado vínculos con la Huasteca, la Costa del Golfo, el Bajío y Oaxaca
Durante el salvamento arqueológico que acompaña las obras del Tren de Pasajeros Ciudad de México-Querétaro, se ha recuperado cantidad de materiales cerámicos de distintas filiaciones culturales, temporalidades y técnicas, que dan cuenta de la continuidad ocupacional en la región, la cual no solo tuvo presencia teotihuacana, tolteca y mexica, pues, hasta el momento, se han distinguido vínculos con sociedades del Valle de México, la Huasteca, la Costa del Golfo, el Bajío guanajuatense, Oaxaca, Querétaro e Hidalgo.
Para hacer los análisis, la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, a través del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), estableció un Laboratorio de Cerámica, en el municipio de Tepeji del Río de Ocampo, en Hidalgo, donde se estudian y reconstruyen piezas utilitarias y de uso ritual, halladas en entierros y templos.
“Las obras de infraestructura que se desarrollan en nuestro país también representan una oportunidad para ampliar el conocimiento de nuestra historia. En el Tren México-Querétaro, el trabajo especializado del INAH ha permitido recuperar y estudiar materiales que revelan siglos de ocupación e intercambio cultural en la región. Estos hallazgos enriquecen nuestra comprensión del pasado y forman parte del patrimonio que tenemos la responsabilidad de investigar y preservar”, señaló la secretaria de Cultura del Gobierno de México, Claudia Curiel de Icaza.
Los materiales recuperados, hasta el momento, en sitios registrados en la ruta, como Tula, Ignacio Zaragoza y El Venado (Hidalgo) y Vista Real (Querétaro), abarcan del periodo Preclásico Tardío (400 a.C.-200 d.C.) al Posclásico Tardío (1200-1521 d.C.).
“Esto nos indica que, posiblemente, gente de esas zonas viajó y se integró a las sociedades locales para, a partir de ahí, recrear sus formas de vida, pero con autonomía e identidad propia”, dijo el coordinador del proyecto de salvamento, Víctor Francisco Heredia Guillén.
Del periodo Clásico (200-900 d.C.), los materiales recabados en Ignacio Zaragoza coinciden con la expansión de Teotihuacán durante las fases Tlamimilolpa (250-400 d. C.) y Xolalpan (400-650 d.C.). Además de hallar cerámica de dicha cultura, tanto en dicho sitio como en El Venado, se recuperó cerámica proveniente de los Valles Centrales de Oaxaca, caracterizada por ser de barro gris de arena cuarzosa, pulida o alisada, explicó la arqueóloga Rosa María Sánchez Sánchez.
Por su parte, el arqueólogo Luis Alberto Jurado Martínez, quien colabora en la sección de Microexcavación, a cargo de Abel José Romero, apuntó que, tras la decadencia teotihuacana, en ese sitio hubo reocupación tolteca en el Posclásico, convirtiéndose en la periferia de Tula, para posteriormente tener población mexica.
Además de la cerámica plomiza propia de los toltecas, los asentamientos posteriores trajeron consigo tipos cerámicos, como Falso Plomizo, Azteca y Texcoco Bruñido (caracterizados por ser negro volcánico sobre rojo o guinda). También se ubicó el procedente de la Huasteca, que consiste en pasta caolín blanca y diseños en negro sobre crema. Otra tipología foránea encontrada fue el Granular, de Guerrero.
Los análisis revelan una continuidad en los espacios, así como las relaciones comerciales y ocupaciones que hubo en la región en diferentes momentos. En este sentido, el sitio Vista Real, investigado por la arqueóloga Yatzin Montiel Vargas, con la colaboración del arqueólogo Carlos Alberto Simón Pérez, destaca por haber sido un punto de transición entre Tula y el Bajío, donde se hallaron materiales relacionados con ambas regiones.
Además de vasijas completas provenientes de entierros, objetos de uso ritual, como braseros, sahumadores y pipas, y platos y cajetes del tipo Rojo Inciso Postcocción Xajay, caracterizado por trazos incisos geométricos y distintivo del Valle del Mezquital, se identificaron tipos asociados con el Bajío, del periodo Epiclásico (circa 800-1000 d.C.), plasmados en vasijas compuestas y figurillas.
A partir de tipologías establecidas, el análisis morfológico ha identificado figurillas masculinas, femeninas y zoomorfas. Es el caso de piezas preclásicas, provenientes del sitio El Venado, así como teotihuacanas tipo Retrato, y toltecas, correspondientes a las etapas de ocupación Coyotlatelco y Mazapa (600-900 d.C.), asociadas a entierros y con fracturas rituales, indicó la arqueóloga Ana Karen Vázquez Ayala.
Finalmente, Heredia Guillén dijo que las vasijas completas y semicompletas (hasta 70 por ciento) se integrarán en un catálogo del salvamento para su resguardo en bodegas y una eventual exhibición, en el caso de las más representativas. El resto se incorporarán a un muestrario tipológico de cerámicas, para que investigadores tengan acceso a estos y realicen análisis comparativos.
Enlace a fotografías: https://gofile.io/d/isCme3w8
Enlace a video: https://www.youtube.com/watch?v=7jdCLJHeEZA
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