Arte y exuberancia taxqueña en la Parroquia de Santa Prisca y San Sebastián
Una joya barroca del siglo XVIII se yergue en el corazón de Taxco de Alarcón, Guerrero: la Parroquia de Santa Prisca y San Sebastián, reconocida como uno de los monumentos históricos más sublimes del estado, por su impresionante belleza y elaborada ornamentación.
En su interior, además de soberbios retablos repujados en madera cubierta con papel de oro, exquisitos frescos y una prodigiosa pinacoteca, habita esta magnífica Sacristía, en la que se pueden apreciar múltiples lienzos alusivos a la vida de la Virgen María, obra del gran artista oaxaqueño Miguel Cabrera.
Ubicada en una ciudad cuyo sello característico es la riqueza virreinal ligada directamente a la industria platera, y declarada Zona de Monumentos Históricos el 19 de marzo de 1990, no sorprende el esplendor que ostenta a la fecha, resultado de la generosidad del acaudalado minero don José de la Borda, quien solicitara al arzobispo la licencia requerida para intervenir la antigua parroquia del Real de Minas de Taxco, construida en 1583.
Este recinto sacro se alzó como la construcción más alta de la Nueva España durante el siglo XVIII, tras su renovación entre los años 1751 y 1758, a cargo del arquitecto Pedro Durán y el maestro de obras Juan Caballero.