Cantona: Capital del Juego de Pelota
Ubicada cerca del volcán Nauhcampatépetl, en Puebla, la zona arqueológica de Cantona fue una de las urbes prehispánicas más extensas de Mesoamérica. Construida sobre un malpaís de lava volcánica fragmentada, árida y estéril, sus habitantes aprovecharon ese terreno abrupto para su desarrollo. Su expansión y mayor auge cultural se dio entre el 350 y el 550 d.C., tras lo que pasaría a convertirse en la ciudad más grande del Altiplano Central durante el Epiclásico. En ese momento, llegó a tener unas 7,500 unidades habitacionales con aproximadamente 90,000 habitantes.
Hasta el momento, se estima que este gran sitio abarca 14 km², dimensiones similares a otras grandes urbes como Monte Albán o Teotihuacán, con cientos de patios que pertenecieron a unidades habitacionales, calles y vialidades que conectaban barrios, plazas, pirámides y un centro ceremonial principal.
Sin embargo, lo que la hace única no sólo es su impresionante arquitectura; destaca además por su relación con el juego de pelota: Cantona registra 27 canchas, el mayor número documentado en Mesoamérica a la fecha. De estos espacios, tres se ubican en la Unidad Norte, cinco en la Unidad Central y 19 en la Unidad Sur, de los cuales 11 se encuentran en el centro cívico religioso. Actualmente, seis de ellas están habilitadas al público en la parte sur explorada, junto al centro cívico-religioso.
Para tener una idea de su complejidad, el Juego de Pelota 7, ubicado en la Acrópolis, es el conjunto más grande y complejo: mide 230 metros de largo por 75 metros de ancho, cubre 1.7 hectáreas y tiene orientación este-oeste; mientras que el Juego de Pelota 23, uno de los más pequeños, forma una unidad indivisible con el Conjunto 7.