Consagración dorada: El Retablo del Altar Mayor de Santo Domingo, Puebla
De admirable distribución y majestuoso arte, el retablo que corresponde al Altar Mayor del templo de Santo Domingo, en Puebla, se caracteriza por su estructura vertical luminosa y profusamente dorada, que funciona como el corazón litúrgico y simbólico del templo. Está fuertemente inspirado en el que estuviera colocado en la iglesia del Colegio de San Pedro y San Pablo; así como de los de San Francisco y de la Casa Profesa, de mediados del siglo XVII.
Este ejemplar barroco, realizado en madera de ayacahuite, está compuesto de tres cuerpos y un remate o copete que cubre todo el paño de la pared a la que está adosado. Su maridaje fue obra de Pedro Maldonado, arquitecto y maestro ensamblador, en la Ciudad de México entre 1688 y 1690, desde donde se trasladó hasta su actual ubicación, donde fue estofado y dorado por artífices poblanos.
Las opiniones y relatos en torno a su origen, así como el de algunos de sus elementos, suelen ser variadas y contradictorias, lo cierto es que su magnificencia y estilo se deben al gran talento tanto de artistas locales como de aquellos realizaron el retablo previo, del que se tomaron piezas para realizar tal obra: una sinergia entre fe y pericia artística del siglo XVII, que engarza pinturas, esculturas y detalles ornamentales dignos de admiración.