Conservar la memoria: el retablo de Arcos de Belén
La Danza de los Matlachines, Matachines, Matlanchines o Tatachines, es considerada un ícono de las tradiciones dancísticas populares de Zacatecas, así como de algunas regiones centro-norte del país donde también se practica. Su origen se adjudica a los carnavales europeos del siglo XV y su introducción a México puede atribuirse a los misioneros durante la evangelización, por lo que esta práctica es de tipo religioso y solo se ejecuta durante festividades católicas.
Se estima que esta danza se establece en Zacatecas a mediados del siglo XIX, y que tomó características de los bailes que dedicaban los chichimecas a la deidad de la lluvia durante las sequías.
Etimológicamente, este nombre proviene del nahuatl «malacotzin», de malachos, que significa girar o dar vueltas como malacate. Según antiguas crónicas, los primeros danzantes bailaban en círculos concéntricos simultáneos y, a veces, en línea recta.
Con gran energía, fortaleza física y devoción, los danzantes avanzan incansablemente por las principales calles, al sonido del violín y el tambor. La coreografía parte de la formación lineal, para luego hacer grandes desplazamientos con diversos pasos de zapateado, siguiendo la pauta que da el capitán o capitanes de los danzantes.
La indumentaria consta de camisa de color, pantalones a la rodilla y faldilla (nagüilla) con lentejuelas, carrizos y flecos de cuero. Completan el atuendo medias de popotillo y huaraches de suela fuerte y penacho con adornos de lentejuelas, chaquiras, plumas de colores colocadas horizontalmente y cuentas de papelillo. Portan, generalmente, la sonaja y el arco con flecha, que sirven para enfatizar el ritmo.
La danza ‘Al pie de la Bufa’, que aquí se muestra, es la más representativa de la Ciudad de Zacatecas. El grupo, registrado en 1975, provenía de Pie de la Bufa, y se componía por 17 danzantes y su maestro, el fallecido Pedro Sánchez Ventura.