Del 70 al 26: el Ángel, enclave de la Victoria
El marcador registraba un contundente 4-0. Corría 1970 y México era sede de la Copa Mundial de Fútbol cuando el Tricolor derrotó a El Salvador en su primer triunfo del torneo, un partido que estremeció al país. Bajo este escenario nació una tradición que, más de medio siglo después, sigue viva: la celebración deportiva en el Ángel de la Independencia.
El Monumento a la Independencia, ícono de México y símbolo de triunfo, libertad, autonomía y memoria histórica, se convirtió desde entonces en punto de encuentro para miles de aficionados. Ahí, generación tras generación, se ha tejido un pacto implícito: celebrar juntos las victorias.
El pasado 11 de junio de 2026, México volvió a escribir una página similar. Una vez más como anfitrión de la máxima fiesta del fútbol, el combinado nacional arrancó con victoria su participación en la Copa del Mundo. En esta ocasión, la Selección Mexicana se midió ante Sudáfrica y, tras un duelo que mantuvo al país al filo del asiento, el silbatazo final desató la euforia: 2-0 a favor del conjunto tricolor.
La afición volvió a congregarse bajo las alas del Ángel. Entre banderas y abrazos, las estrofas de Cielito Lindo se elevaron sobre la multitud como un eco de identidad y celebración. La tradición que comenzó en 1970, bajo circunstancias semejantes, permanece intacta.
Así se vivió la celebración del primer partido del Mundial en la Ciudad de México.