Del océano a las nubes: la Sierra Gorda de Querétaro
Desde la cima de la Sierra Gorda de Querétaro, un suave océano se extiende. En esta región la tierra revela su historia más antigua.
Sus montañas, que en muchos días se elevan sobre un mar de nubes debido a su gran altitud, están formadas en buena parte por rocas sedimentarias de origen marino, principalmente calizas. Estas rocas se depositaron cuando la región estaba cubierta por el mar, hace millones de años.
Con el paso del tiempo, los movimientos de la Sierra Madre Oriental elevaron estos antiguos sedimentos hasta formar sierras, cañones y cumbres que hoy superan los tres mil metros sobre el nivel del mar. En distintos puntos de la región se han identificado fósiles marinos, evidencia de ese pasado oceánico que permanece inscrito en la piedra.
La altura y la compleja topografía favorecen la presencia de niebla y nubes bajas, lo que da lugar a escenas en las que las montañas parecen surgir del cielo mismo. Sobre este sustrato geológico se desarrollan diversos ecosistemas, desde selvas hasta bosques templados, que hacen de la Sierra Gorda una de las regiones con mayor riqueza natural de México.
Así, la Sierra Gorda es un territorio donde el paisaje no solo se contempla, sino que también se comprende: un espacio en el que las rocas, las nubes y la vida actual conviven como capítulos visibles de una historia que comenzó en el fondo del mar.