El agua y la arquitectura: San Bernardino de Siena, Valladolid
En el barrio de Sisal, en Valladolid, Yucatán, el Ex Convento de San Bernardino de Siena constituye un testimonio de la arquitectura franciscana del siglo XVI y de su estrecha relación con las condiciones naturales del territorio. El conjunto, reconocido como Monumento Histórico por el Instituto Nacional de Antropología e Historia, conserva entre sus elementos asociados una antigua noria.
En 1588, el franciscano Antonio de Ciudad Real registró la presencia de pozos y norias destinados al abastecimiento de agua y al riego de las huertas conventuales. En su descripción de Sisal señaló que la noria del convento se encontraba sobre un gran cenote. Este testimonio permite conocer la importancia que tuvieron estas obras hidráulicas en la vida cotidiana de los establecimientos franciscanos de Yucatán.
La relación entre la noria y el cenote evidencia, asimismo, una arquitectura adaptada a un territorio donde el agua superficial es escasa y el subsuelo constituye una de sus principales reservas. Bajo el antiguo convento se localiza el cenote Síis Já, documentado por especialistas del INAH, que forma parte de la historia natural y cultural del conjunto.
Piedra y agua se encuentran así en un mismo espacio: una como materia de la arquitectura; la otra, resguardada bajo ella, como parte esencial del territorio y de la memoria histórica de Sisal.