El juego de pelota en Atzompa: ritual del movimiento
Los juegos de pelota de Atzompa destacan por la calidad de su arquitectura y por su importancia dentro del paisaje ceremonial zapoteco. Vinculado políticamente a Monte Albán durante el Clásico Tardío (650-900 d.C.), este sitio conserva tres canchas, construidas con muros de bloques de piedra careada, tallados con precisión y evidencia de una planeación arquitectónica avanzada.
La disposición y técnica constructiva de estas canchas sugieren que sus edificadores aprovecharon conocimientos previos desarrollados en Monte Albán, adaptándolos a la topografía de Atzompa. Más allá de su función lúdica, el juego de pelota formó parte de la vida ritual y política del asentamiento, integrándose a los espacios públicos y ceremoniales.
En el contexto mesoamericano, donde se han registrado más de 1,500 canchas en alrededor de 1,200 sitios arqueológicos, Atzompa constituye un ejemplo relevante de la continuidad de esta tradición. Sus canchas reflejan no sólo la permanencia de una práctica ancestral, sino también su papel como espacio de interacción social, cohesión comunitaria y expresión simbólica dentro de la cultura zapoteca.