Ex Convento de Nuestra Señora de La Merced: Fe, perseverancia e identidad
Construido entre 1676 y 1703, el Ex Convento de La Merced es una joya barroca considerada uno de los ejemplos más bellos del arte mudéjar en América y, en su momento, el más suntuoso de toda la Nueva España.
Ubicado entre la plaza Alonso García Bravo y las calles de Talavera, Uruguay y Jesús María, en el centro de la Ciudad de México, su claustro ornamentado con arcos dentados, tallas de follaje, uvas y granadas fue fundado por la orden de los mercedarios y sobrevivió tras la demolición de su templo en 1862, siendo actualmente un faro de cohesión e identidad para el popular barrio en que se encuentra.
Se sabe que, aunque los mercedarios fueron la primera orden religiosa en llegar a estas tierras, representados por fray Bartolomé de Olmedo, quien se unió a la expedición de Hernán Cortés, no fue sino hasta 1533 que solicitaron formalmente al Ayuntamiento de la Ciudad de México el permiso de fundación para asentarse.
Se decidió entonces que el convento se estableciera en la parte oriental de la ciudad, barrio que se consideraba comprometido y pernicioso. No obstante, el provisor del Ayuntamiento derribó el altar que recién habían levantado, les prohibió dar misa y los conminó a dejar la ciudad.
No fue sino hasta finales del siglo XVI, cuando la orden pudo establecerse en la Ciudad de México tras la compra de cuatro predios, los cuales se convertirían en un enorme y opulento recinto con bellos retablos y una de las bibliotecas más completas de la época.