Final de juego: El aro del juego de pelota de Chichén Itzá
El Gran Juego de Pelota de Chichen Itzá destaca por ser la campo ritual más grande de Mesoamérica conocido hasta ahora. Con más de 168 metros de largo por 70 metros de ancho, cuenta con dos altos muros laterales donde se ubican los anillos de piedra que fungían como anotadores del juego, como el que observamos aquí.
En el contexto de esta práctica mesoamericana, se cree que funcionaban como un aro por donde los jugadores debían intentar pasar la pelota de hule durante la contienda para obtener ventaja e, incluso, concluir el duelo.
Este aro, hallado a una altura de 8 metros sobre el piso de la cancha, data del periodo Posclásico Temprano (900 al 1250 de nuestra era). Consta de un par de serpientes de cascabel emplumadas, esculpidas en relieve, que se entrelazan con sus cuerpos ondulantes rodeando seis círculos concéntricos. El motivo puede expresar la metáfora del tiempo cíclico que buscaba representarse con la práctica del juego de pelota, en un sentido de repetición constante de los procesos de muerte y renacimiento en el universo; mientras que la forma de estas figuras podía simbolizar el portal al inframundo.
Actualmente, puede admirarse la complejidad de esta escultura en la Sala D del Gran Museo de Chichén Itzá en la Zona Arqueológica.