Homenaje a la cultura totonaca: memoria e identidad papanteca
Elaborado entre 1976 y 1979 sobre el muro de contención de la Parroquia Nuestra Señora de la Asunción, «Homenaje a la cultura totonaca» es el mural escultórico más emblemático de Papantla de Olarte. Ubicado frente a la plaza principal, concentra los valores históricos y culturales de esta localidad veracruzana.
Obra en alto relieve del maestro Teodoro Cano García, artista papanteco propulsor el muralismo en Veracruz y colega de Diego Rivera y José Chávez Morado, constituye una síntesis visual de los elementos que dan identidad a esta región del Totonacapan a través de sus 84 metros de largo por 4 metros de ancho.
De izquierda a derecha, el relato inicia con la figura del dios de la lluvia y el trueno, Tajín, representado como figura descarnada con el símbolo del rayo en las orejas, sobre una escalinata, replicando al que se encuentra frente al Monumento 5 del sitio arqueológico homónimo. A continuación, se despliega el origen mítico desde Chicomoztoc, el ritual del Juego de Pelota y, al centro de la composición, la Pirámide de los Nichos como eje ordenador.
Su configuración se articula en tres etapas clave: la época prehispánica, que alude al origen y cosmovisión totonaca; la colonial, donde se representa el éxodo hacia Papantla y la transformación social durante el virreinato; y el tiempo actual, con escenas de faenas agrícolas, el cultivo de la vainilla, las danzas y las expresiones vivas del pueblo tutunakú.
Considerado la obra moderna más icónica de la ciudad, el mural concluye con la figura de Quetzalcóatl, la serpiente emplumada, cuya sonrisa cierra el ciclo narrativo. Más que un monumento, es una crónica en concreto de la memoria del Totonacapan, que cada generación reconoce como propia.