Jugadores de pelota de El Opeño: ecos de una tradición sagrada
Este conjunto de figurillas cerámicas, recuperado en la Tumba 3 de El Opeño, Jacona, Michoacán, constituye uno de los testimonios más antiguos de las prácticas vinculadas al juego de pelota en el Occidente de México. Fechadas hacia el 1000 a.C., las representaciones muestran a cinco personajes de pie que portan protectores en una de sus piernas —probablemente elaborados con cuero o fibras vegetales— y sostienen implementos empleados para golpear la pelota.
Estas piezas ofrecen una ventana privilegiada a las formas de vida, las creencias y las expresiones rituales de las sociedades tempranas del Occidente mesoamericano. Su hallazgo en un contexto funerario sugiere que la escena representada poseía un significado que trascendía lo cotidiano, al punto de acompañar a los difuntos en su tránsito al más allá.
Aunque hoy se le conoce como “juego de pelota”, esta práctica difícilmente puede entenderse en el sentido moderno de un deporte o un entretenimiento. En Mesoamérica constituyó una tradición compleja, con dimensiones ceremoniales, políticas y simbólicas que variaron a lo largo del tiempo y entre distintas regiones. La pelota podía impulsarse con la cadera o los brazos, o bien mediante implementos como manoplas, palos o bastones, como parecen indicar estas figurillas.
En el Día Internacional del Juego, esta pieza invita a reflexionar sobre la diversidad de formas que las prácticas lúdicas han adoptado a lo largo de la historia y sobre los múltiples significados culturales que pueden adquirir en distintas sociedades.
Te invitamos a conocer esta pieza en la exposición fotográfica “Fútbol 2026. Annie Leibovitz”, que se presenta en el Museo Nacional de Antropología.