La máscara con mosaico de Malinaltepec
La máscara con mosaico de Malinaltepec es una pieza sobresaliente del Museo Nacional de Antropología. Fue descubierta por el arqueólogo Porfirio Aguirre el 20 de agosto de 1921 al explorar un montículo funerario, cerca de la actual localidad de Malinaltepec, en el estado de Guerrero.
Durante su exploración halló fragmentos de una gran olla y posteriormente restos humanos en muy mal estado incluyendo algunos quemados; al retirar las cenizas observó una piedra lisa que al ser levantada dejó ver la máscara que se encontraba boca abajo. Ante esto, se sugiere que formó parte de rituales vinculados con la muerte y el tránsito al más allá.
La pieza está tallada en piedra verde, conocida como cloritita, y más tarde fue enriquecida con un delicado mosaico de pequeñas piedras de amazonita, turquesa y concha, unidas con resina de copal.
Mide aproximadamente 21 centímetros de alto y ancho, y su aspecto recuerda a las máscaras de tradición teotihuacana, aunque su elaboración revela que fue modificada en distintos momentos de su historia.
Algunos de sus detalles siguen despertando preguntas entre los especialistas. Uno de ellos es la nariguera escalonada, cuya forma ha sido relacionada con imágenes de serpientes bicéfalas y otros símbolos presentes en la iconografía mesoamericana. Estas interpretaciones muestran cómo la pieza continúa generando nuevas lecturas y reflexiones.
Hoy, la máscara de Malinaltepec no sólo destaca por su belleza, sino también porque sigue siendo objeto de estudio desde enfoques técnicos y simbólicos. Es considerada un referente para comprender tanto las prácticas de manufactura como las redes de interacción cultural en Mesoamérica.
Foto: Andrés Martínez, INAH.