La unión entre lo sagrado y lo humano: El Palacio de Hochob del Museo Nacional de Antropología
De propósito didáctico y referencial, las réplicas de grandes piezas y estructuras arqueológicas que se encuentran en el Museo Nacional de Antropología impactan día a día a los visitantes por su impresionante precisión y cercanía a los vestigios originales.
En los jardines de la sala Maya, por ejemplo, se puede admirar esta reproducción del Palacio Principal (Estructura II) de la zona arqueológica de Hochob, en Campeche. El mascarón presenta el rostro del dios Chaahk compuesto por un par de ojos estrábicos, como caracolas, acompañados por unas amplias fauces que fungen como entrada hacia el edificio. En la parte posterior, se localizan chultunes que servían para captar, almacenar y distribuir el agua de lluvia.
Al frente de la edificación, se muestra una estela cuyo diseño fue elaborado por Alberto Ruz L’huillier, autor del guion museográfico para la Sala Maya del Museo Nacional de Antropología.
Hochob, “lugar de mazorcas”, fue uno de los asentamientos mayas más importantes de la región Chenes, famoso por sus fachadas estilo Río Bec, que marcaban la entrada a edificios sagrados y políticos, y simbolizaban la conexión entre gobernantes y deidades.
Sus primeros pobladores se asentaron sobre una colina hacia el año 300. Las laderas del cerro fueron acondicionadas con terrazas y plataformas, a fin de establecer viviendas. No obstante, las estructuras de Hochob datan de 600 a 900, aunque su mayor esplendor tuvo lugar entre los años 850 y 1000.