La Universidad de Guanajuato: Una colmena de identidad y conocimiento
A diferencia de muchos pueblos coloniales del Bajío, trazados con un modelo de retícula, Guanajuato se extendió a lo largo del estrecho valle sinuoso, adaptándose a la topografía con sus calles estrechas, plazas, edificios y calles subterráneas. Ahí se construyeron exquisitos inmuebles, como el que alberga actualmente a la Universidad de Guanajuato.
Este magno recinto revestido en cantera verde, blanca y morada es uno de los mayores símbolos de la identidad guanajuatense y la comunidad universitaria en la ciudad. Aunque recibió su actual nombre en 1945, su historia se remonta a un par de siglos atrás, con el antecedente del Colegio de la Santísima Trinidad, fundado en 1732, a iniciativa de doña Josefa Teresa de Busto y Moya.
En el año de 1744, el rey Felipe V emite la Real Cédula, en donde se consigna que los encargados del Colegio serán los sacerdotes de la Compañía de Jesús, con el apoyo económico de los mineros de la ciudad, para continuar con las construcciones del edificio.
La expulsión de los jesuitas de los territorios de la Nueva España, en 1767, fue el motivo por el cual el Colegio permaneció cerrado por 18 años y reabrió con el nombre de Real Colegio de la Purísima Concepción. Sin embargo, el movimiento independista le dio un giro al proyecto educativo. A partir de entonces, esta institución se sostuvo gracias al presbítero Marcelino Mangas, quien, junto con un grupo de estudiantes, se opuso a Agustín de Iturbide en su intención de convertir las instalaciones en Casa de Moneda.
Carlo Montes de Oca, primer gobernador constitucional del estado, con el apoyo de don Marcelino Mangas, emitió un decreto en 1827, en el que se estableció que la educación superior debía ser costeada por el Estado. Para 1870, se le cambiaría el nombre a Colegio del Estado. Aunque los vaivenes políticos del siglo XIX traerían varios cambios; finalmente, en 1945, el Colegio del Estado se transformaría en Universidad de Guanajuato, instalándose el primer Consejo Universitario el 16 de mayo de ese año.
Hacia el año de 1950, se inició la construcción del Edificio Central y, para febrero de 1952, la primera fase de la construcción, que incluía la icónica escalinata de 68 peldaños y el magno auditorio, estarían terminados. El resto del edificio se concluiría en agosto de 1955.
El edificio, proyectado por el arquitecto Vicente Urquiaga y Rivas, se caracteriza por su eclecticismo, que conjuga elementos de estilo toscano, barroco y renacentista. En su fachada, es posible apreciar el escudo universitario, además de una ventana mixtilínea que semeja un rosetón, así como cinco ventanillas, también mixtilíneas, que recuerdan a las celdas del panal que identifica a la universidad.