Mito y rito del juego de pelota en Palenque
Al noreste de la estructura conocida como El Palacio, en la zona arqueológica de Palenque, una de las ciudades más importantes del periodo Clásico del área maya (250-900), se localiza esta cancha de juego de pelota. Su planta arquitectónica consiste en dos edificios gemelos orientados de sur a norte que están divididos por la cancha del juego de pelota. El acceso a la parte superior de las dos estructuras es por medio de escalinatas laterales ubicadas al sur y norte de los edificios. De las escalinatas del lado sur, se conservan los tres primeros escalones y una sección del lado oeste.
Monumentos como el tablero de Toniná muestran que los kaloomte’, títulos políticos de alto rango, usaban el juego para legitimar alianzas geopolíticas. Por ejemplo, Yuknoom Took’ K’awiil de Calakmul jugó contra los señores de Toniná, rivales directos de Palenque, en un encuentro simbólico celebrado en 727 d.C.
Ritualmente, el juego en Palenque estaba ligado al ciclo solar y al inframundo. La iconografía muestra que antes del encuentro se hacían ceremonias propiciatorias: el gobernante purificaba los implementos, ofrendaba incienso, comida y bebida, y se ataviaba con piel de jaguar. El juego recreaba el mito de Hunahpú e Ixbalanqué, los héroes que vencieron a los dioses de la muerte y se convirtieron en el Sol y la Luna según el Popol Vuh. Los gobernantes jugaban periódicamente para influir mágicamente en el ciclo del Sol y mantener el orden cósmico. Tras el partido, se llegaban a realizar sacrificios, donde la sangre se ofrecía a la deidad Kinich Ahau.