Piedra, mar y memoria: el Fuerte de San Diego en la historia de Acapulco.
El Museo Histórico de Acapulco “Fuerte de San Diego” constituye un museo de sitio en el que el inmueble histórico y el discurso museográfico se articulan de manera indisoluble.
El edificio, una fortificación de traza estrellada construida en el siglo XVII y reconstruida en el XVIII, es un elemento central de la experiencia museal, ya que conserva materialmente las funciones defensivas y estratégicas del puerto de Acapulco dentro del sistema del comercio transpacífico novohispano.
Bajo la custodia del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) desde 1986, el museo presenta un guion que integra la historia prehispánica, colonial y decimonónica de la región, poniendo énfasis en la relación entre territorio, arquitectura militar y dinámica portuaria. Sus colecciones, conformadas por bienes arqueológicos e históricos, incluyen objetos asociados a la navegación, la ingeniería militar, la vida cotidiana del puerto, la piratería y el intercambio comercial con Asia, como porcelanas orientales, monedas, armamento y maquetas navales.
Desde una perspectiva museológica, el valor del recinto reside en la lectura histórica del propio fuerte como documento patrimonial, donde el espacio arquitectónico funciona como soporte narrativo. Esta integración permite comprender al Fuerte de San Diego no sólo como contenedor de colecciones, sino como un dispositivo museográfico que articula la memoria histórica de Acapulco y su papel estratégico en las redes globales del Pacífico.