Tlacolula: ritualidad viva
En Tlacolula de Matamoros, la ritualidad contemporánea se entreteje con una memoria milenaria. En el paisaje cultural de las Cuevas Prehistóricas de Yagul y Mitla, diversas prácticas comunitarias, como el temazcal, la música tradicional y las formas de convivencia colectiva, forman parte de un entramado cultural que mantiene vigentes saberes y significados compartidos.
Este sitio fue inscrito en 2010 en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO por su valor histórico y cultural. En sus cuevas se han hallado evidencias, como semillas de cucurbitáceas con una antigüedad aproximada de 10,000 años, que dan cuenta de procesos tempranos vinculados con la transición de grupos de cazadores-recolectores hacia formas de vida sedentarias. En este paisaje convergen evidencias arqueológicas, biodiversidad y procesos históricos de larga duración.
En este territorio, la ritualidad forma parte de la vida cotidiana y de la continuidad histórica de las comunidades de los Valles Centrales de Oaxaca. Así, Tlacolula se reconoce como un espacio donde el patrimonio se vive y se transmite de generación en generación.