Toluquilla: el sitio jorobado en la Sierra Gorda queretana
Al sur de la Sierra Gorda, sobre un cerro prácticamente cercado por cañadas, se asienta Toluquilla. Su topónimo proviene del náhuatl toloa, que significa jorobarse, encorvarse, y el sufijo castellano -illa.
En el territorio que hoy es Querétaro, el sitio fue habitado desde 400 a.C. y hasta vísperas de la Conquista. La cima del cerro se transformó mediante rellenos y cortes para crear plataformas escalonadas a distintas alturas, donde se erigió un asentamiento de tamaño medio orientado sobre el eje norte-sur del relieve. En la parte más alta, se concentró el núcleo principal: habitaciones, plazas y templos organizados en torno a cuatro canchas de juego de pelota. Hacia el sur y el poniente, se habilitaron terrazas con áreas habitacionales.
En 1931, el arqueólogo Eduardo Noguera propuso que Toluquilla estaba vinculada a Teotihuacan y Tula, y que funcionó como un enclave entre las tradiciones del Golfo y las del Altiplano Central.
Actualmente, se reconoce como un poblado de 200 monumentos cuya especialidad fue la prospección, extracción y uso de minerales. Sobresalen dos pigmentos rojos: el almagre, óxido de hierro, y sobre todo el cinabrio, sulfuro de mercurio. Este último, empleado por olmecas, mayas y teotihuacanos para cubrir los cuerpos de sus gobernantes antes de la inhumación, también se utilizó en Toluquilla, mezclado con óxido, para pintar fachadas y murales interiores, así como para recubrir vasijas y ofrendas funerarias.
El estado de conservación del sitio es notable; aun antes de excavar podían distinguirse calles, callejones y vanos de puertas. El recorrido actual incluye el vestíbulo, el Juego de Pelota 1 y 2, un conjunto habitacional y la zona de la magueyera.