Un aposento virreinal franciscano: El Ex Convento de Oxtotipac
Desde la época prehispánica, Otumba y Oxtoticpac constituyeron una zona de gran importancia política y comercial al encontrarse cerca de los altepemeh de Teotihuacán y Texcoco. Tras la caída de Tenochtitlan, miembros de distintas órdenes religiosas apuraron el largo viaje a la Nueva España para comenzar sus labores evangelizadoras.
El 13 de mayo de 1524, llegaron a San Juan de Ulúa los doce primeros religiosos franciscanos, también llamados hermanos de la estricta observancia o descalzos, dando prioridad a centros indígenas importantes del Valle de México, como Otumba, zona con abundante población nahua, chichimeca y otomí, a quienes eventualmente emplearían como mano de obra para las construcciones de sus templos.
En 1575, fundaron el convento de la Inmaculada Concepción y el templo de San Nicolás Oxtotipac sobre el basamento de una pirámide prehispánica, lo que otorgó a Otumba la categoría de cabecera de doctrina, centro espiritual que constituyó el eje de la vida social y religiosa de la población. Cuenta la leyenda que, bajo los cimientos del templo, se encuentran los restos de Xolótl y Nopaltzin, antiguos gobernantes chichimecas.
Este convento posee dos niveles; en el centro del claustro, hay una fuente monolítica labrada con flores y un doble cordón en su contorno, símbolo representativo de la orden. El templo de este conjunto monástico consta de una nave y está cubierto con una bóveda de cañón corrido sostenida con arcos de cantera, que conserva algunos elementos del siglo XVI, como el arco del triunfo del presbiterio.
La capilla abierta se encuentra al lado de la iglesia y, en su entrada, se encuentra el antiguo bautisterio, con una pila de piedra labrada en una sola pieza que data de 1570. A la fecha, el acceso a esta fastuosa obra arquitectónica conserva su barda original.
Estos recintos sirvieron como alojamiento a virreyes, prelados e importantes personajes que transitaban por el lugar, al ser un paso obligado de la capital al puerto de Veracruz. Por ello, se estableció la costumbre de que Otumba fuera considerada estación virreinal.