La piedra, el nopal, el águila y la serpiente
La piedra, el nopal, el águila y la serpiente conforman la tetralogía que da identidad a los símbolos patrios de México. Su historia tiene antecedentes tanto en el mundo prehispánico como en un proceso histórico de transformación que llegó hasta las representaciones actuales.
Diversos investigadores han estudiado el significado de estos elementos en el México antiguo. Para José Corona Núñez (1992), la piedra y las tunas representan corazones. Esta interpretación se relaciona con el relato de Cópil, quien, después de enfrentarse con Huitzilopochtli, fue sacrificado y cuyo corazón fue arrojado al lago. De acuerdo con la tradición, cayó sobre una piedra de la que nació el tunal que señalaría el lugar de fundación de Tenochtitlan.
El águila tenía entre los mexicas una connotación solar y estaba vinculada con Huitzilopochtli. En relatos sobre la migración desde Aztlan, el dios aparece asociado con el águila que guía al pueblo mexica hasta el lugar donde habría de establecerse. La imagen del águila posada sobre el tunal también aparece en representaciones vinculadas con la fundación de Tenochtitlan.
Una de ellas es el Teocalli de la Guerra Sagrada, donde el águila se encuentra en la parte posterior del monumento, sobre un nopal con tunas que surge de una representación de Tlaltecuhtli, en un entorno acuático. Del pico del ave emerge el atl-tlachinolli, corriente doble que simboliza la guerra y que puede confundirse con una serpiente.
Durante los primeros años de la Colonia, esta imagen continuó representándose. La lámina 1 del Códice Mendoza muestra Tenochtitlan dividida en cuatro cuadrantes y, al centro, el águila sobre el nopal, que surge de una piedra. Representaciones semejantes aparecen también en los códices Durán y Aubin, realizados por tlacuilos o pintores indígenas.
La bandera que acompaña la foto del día de hoy pertenece al acervo etnográfico del Museo Nacional de Antropología. Es de origen otomí y fue elaborada en el siglo XX.